Conceptos de divorcios

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Divorciados ilustres en la Historia Antigua

Conoce los divorcios más importantes acaecidos a lo largo de la historia antigua. En este artículos hacemos un repaso de los divorcios más relevantes.

En un mundo en que conviven sujetos que se relacionan entre sí y, a su vez, existe una predisposición unánime a emparejarse, no es de extrañar que aparezca esa misma tendencia en sentido negativo, es decir, una inclinación a desunirse. Aparece así la controvertida figura del divorcio, que ligada al mayor o menor grado de recortes de derechos que los individuos han sufrido a lo largo de la historia siempre se ha admitido socialmente y casi siempre jurídicamente. A pesar de la escasez de fuentes escritas referentes a la unión de parejas y la voluntad de su disolución en la Edad Antigua, tenemos testimonios de la existencia del divorcio a lo largo de toda la historia, en todas las culturas y civilizaciones. Bien es cierto que los derechos y facultades que existieron en la Antigüedad Clásica evolucionaron unidos al poder de quienes los promulgaban y a merced de los pueblos invasores que los erradicaban.

En la Grecia Clásica, sabemos que el rey de Macedonia Filipo II, padre del personaje histórico masculino por excelencia: Alejandro Magno, decide divorciarse en el año 337 a.C. de Olimpia, quien regresará a Epiro, su tierra natal. Filipo volverá a casarse con una bella y rica joven llamada Eurídice, quien era a su vez sobrina del influyente cortesano y general macedonio Átalo, que participó con éxito en la batalla de Queronea. Por aquel entonces Alejandro Magno que contaba con 19 años, había sido educado por el patriarca de la sabiduría de Occidente, Aristóteles, instruido en las artes de la guerra por Leónidas, con la esperanza de heredar el reino de su padre, es natural que no viera con buenos ojos esta nueva unión. En cuanto murió Filipo, Alejandro se hizo con el poder y ordenó matar a Átalo, mientras Olimpia hacía lo mismo con los hijos del segundo matrimonio de su exmarido y Eurídice se suicidaba previendo que ella correría la misma suerte. No es de extrañar la existencia de este rencor, antipatía, fobia y rabia en la Antigüedad entre familiares en primer grado y nuevos miembros integrados a la familia por afinidad. Y no sólo porque existan también hoy en día, sino porque así lo atestigua una curiosa fuente hallada en Pella, ciudad en la que nace Alejandro, que ha llegado hasta nuestros días: la tablilla de la maldición de Pela. Se trata de una pequeña placa de plomo que data del año 360 a.C. y que contiene una maldición amorosa. Se trata del primer texto hallado escrito en macedonio antiguo que narra como una mujer trató de evitar la unión de su exmarido con otra mujer llamada Zetimas a través de un ritual religioso arcaico. Parte del texto dice así: "En la boda oficial de Zetima y Dionisofón escribo esta maldición… que nunca pueda casarse con otra mujer que no sea yo; y yo pueda envejecer junto a Dionisofón y nadie más… queridos demonios..." 

Apenas trescientos años más tarde, el emperador romano Tiberio sentó los cimientos de la futura materialización de la frontera norte del Imperio Romano gracias al legado fruto de sus exitosas campañas contra los bárbaros y terminó instalándose en su majestuoso palacio Villa Jovis de la bella isla de Capri (cuyas ruinas aún se conservan y se pueden visitar). Tiberio también se divorció de su primera mujer, Vipsania Agripina, en el año 13 a.C. para casarse con Julia la Mayor, una noble romana. Julia era hija del anterior emperador Octavio César Augusto, quien a su vez era sucesor del célebre Julio César después de derrotar a Marco Antonio y Cleopatra en la batalla naval mediterránea de Actium. Cuentan que a pesar de estar profundamente enamorado de Vipsania tuvo que seguir las directrices de Octavio, quien por aquél entonces aún era el emperador.

Otros trescientos años después, el ejército romano proclamará emperador en la ciudad inglesa de York a Constantino I el Grande, que devolverá al Imperio Romano un breve período de estabilidad gubernamental. Se divorció de su primera esposa Minervina y en el año 307 se casa con Flavia Máxima Fausta que pertenecía a la familia imperial. Constantino es conocido porque legalizó el cristianismo en Roma en el año 313 a través del Edicto de Milán y refundó la ciudad de Bizancio llamándola Constantinopla (actual Estambul).

En el año 921 el rey Ordoño II de León enviuda de su mujer Elvira Menéndez al regresar de una triunfante campaña contra los musulmanes. Cuentan que fue tan profundo su dolor al enterarse del fallecimiento de la reina como fue su gozo al salir victorioso de los asaltos de numerosas fortalezas musulmanas. Al año siguiente contrajo nuevo matrimonio con Aragonta González, hija del Conde Gonzalo Betótez pero no llegó a tener hijos con ella y fue rechazada por Ordoño con el consecuente divorcio. En el 923 se casa de nuevo con Sancha de Pamplona, estableciendo una alianza con los reyes de Pamplona lo que les permitió vencer a la importante familia muladí Banu Qasi.

La mujer más poderosa del siglo XII en Europa fue sin duda Leonor de Aquitania. Heredera del poderoso Guillermo X de Poitiers, duque de Aquitania, Leonor se casó en julio de 1137 con Luis VII de Francia. Pero con el tiempo ambos terminan irremediablemente distanciados y consiguen la anulación de su boda en marzo del año 1152 a través de una bula papal. Para mayo del mismo año, Leonor estaba casándose de nuevo en la Catedral de San Andrés de Burdeos, esta vez con el rey inglés Enrique II. Nace así el Imperio Angevino, donde Leonor y Enrique dominan un territorio ocho veces superior al del rey francés y que a la muerte de Leonor daría lugar a la conocida Guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra. Uno de los episodios más admirables que protagonizó Leonor tuvo lugar en el año 1200 cuando viajó desde Poitiers hasta Burgos con 78 años de edad para elegir de entre sus nietas, las infantas castellanas (a raíz del matrimonio de su hija Leonor de Plantagenet con Alfonso VIII de Castilla) cuál de ellas se convertiría en consorte del futuro rey francés Luis VIII. La elegida había sido Urraca, pero tras la llegada de Leonor de Aquitania a la corte burgalesa, su astucia e inteligencia a la hora de valorar a las candidatas, se decantó por Blanca de Castilla. Blanca encajó a la perfección en la corte francesa y se convirtió en una reina ejemplar, asumiendo la regencia del reino hasta en tres ocasiones. Blanca fue madre del futuro Luis IX (San Luis) quien mandó construir la Sainte Chapelle, una iglesia de extraordinaria belleza interior que se encuentra junto a Notre-Dame, que hoy en día se conserva en perfecto estado y puede ser visitada.

Raimundo V de Tolosa fue conde de esta ciudad que fue capital del reino de los visigodos en el siglo V, luego del reino franco de Aquitania, para convertirse en condado en el siglo IX. Raimundo fue contemporáneo de Leonor, participando en muchas de las intrigas nobiliarias y alianzas que se llevaron a cabo. Aliado de Francia en un principio, termina divorciándose de la hija del rey francés Luis VI, Constanza de Francia, en el año 1165. Un año después se casará con Riquilda de Polonia, quien había quedado viuda de Ramón Berenguer III de Provenza. En su condado y entorno surgió una nueva rama del cristianismo: el catarismo. Se definía así la creencia de la existencia de una dualidad creadora entre el bien y el mal cuyo remedio para purificar el espíritu y alcanzar la salvación era la abstención de los placeres materiales. La Iglesia católica persiguió y ejecutó a los seguidores de este movimiento, llamados “cátaros”, quienes fueron considerados herejes. Finalmente, y a consecuencia de estos acontecimientos, desaparecerá el condado de Tolosa anexionado por Francia en el año 1271.

Manuel Rodríguez-Marín Pujol
Abogado matrimonialista
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